Nena come ya purés sencillitos de verdura y carne o de fruta, por lo que el salir de casa ya no es tán sencillo como guardar pañales y toallitas. Hay que planificar lo que comerá, si es que coincide con su hora de comer, y donde llevarlo.
Una solución, quizás práctica, es comprar los consabidos potitos. Pero no nos convence mucho. Llevan sal, azúcar... y por mucho que digan, no creo que tengan el mismo valor nutricional que un buen puré casero (desconfiados que somos, mira).
Una solución sencilla es haceros vosotros mismos vuestros propios potitos. Sólo necesitareis el puré que queráis conservar y frascos de cristal (es muy importante que sean de cristal, ya que es imprescindible esterilizarlos).
Para empezar, haced el puré como acostumbréis a hacerlo siempre.
Poned en una olla grande agua a hervir. Cuando esté hirviendo a borbotones meted los frascos y las tapas. Poned una tapa y dejadlo media hora. El objetivo es que los frascos y tapas queden esterilizados. La tapa sirve para crear una atmósfera esterilizadora, ya que no tenemos un autoclave (por decirlo de alguna manera, al hervir con la tapa puesta, estamos utilizando un autoclave casero).
Sacad los frascos y llenadlos con el puré. No los llenéis hasta arriba. Dejad uno o dos dedos sin llenar. Añadid un chorro de aceite de oliva que cubra toda la superficie del puré (vamos, haced una "tapa" de aceite). Esta tapa aísla el puré del aire en el caso de que el frasco no quede perfectamente cerrado y sirve también de conservante. A la hora de consumir, podéis mezclarlo con el puré o desecharlo con una cuchara. Va a gustos y al aspecto que tenga.
Poned la tapa al frasco, pero no la cerréis del todo. Así, cuando el poco aire que quede se caliente, podrá escapar. Si no, el frasco podría estallar.
Y por último, volved a meterlo en el agua hirviendo y tapad de nuevo la olla. Dejadlo hirviendo otra media hora.
Una vez los saquéis del agua, acabad de cerrar fuertemente las tapas (vamos, les dáis un buen apretón para aseguraos de que están bien cerradas). Y ya tenéis vuestros potitos.
No necesitaréis congelar ni frío para conservarlos. Y podéis llevaroslos donde haga falta sin necesidad de llevar una nevera.
También sirve para conservar mermeladas, compota o ¿por qué no? un buen guiso.
¡Ah! No se os ocurra atajar con trucos en plan "meter el puré muy caliente en el frasco y guardarlo boca abajo para que no entre aire"... puede contaminarse y ser muy peligroso. Especialmente para los bebés.
Espero que os haya gustado esta entrada que, no solo permitirá que vuestro bebé coma bien y sano, sino que además os permitirá reutilizar muchos de los frascos de cristal que tengáis por casa.
Saludos excursionistas.
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miércoles, 17 de abril de 2013
jueves, 28 de febrero de 2013
Unas normas básicas para la montaña.
Papa y yo hicimos bastantes excursiones por alta montaña cuando aún no teníamos nenes. Y cuando Nene tenía diez meses nos atrevimos a hacer de nuevo una excursión.
Lo cierto es que, aunque las normas no difieren mucho de niños a adultos, cuando vamos con niños hemos de extremar las precauciones.
Lo que viene a continuación es una serie de normas básicas a tener en cuenta cuando hacemos montaña con niños.
Antes de salir.
La mochila de avituallamiento.
La mochila del bebé.
Al bichejo de turno en cuestión lo tendréis que llevar a cuestas, así que ponemos también recomendaciones para su bienestar.
En la montaña.
Una vez ya estéis allí, también tenéis que tener en cuenta lo siguiente:
Saludos excursionistas.
Lo cierto es que, aunque las normas no difieren mucho de niños a adultos, cuando vamos con niños hemos de extremar las precauciones.
Lo que viene a continuación es una serie de normas básicas a tener en cuenta cuando hacemos montaña con niños.
Bien equipados y avituallados podéis ir a todas partes.
Antes de salir.
- Enteraos bien del tiempo que va a hacer. Esto no quiere decir que si va a llover o nieva no podáis salir (hasta el día de hoy, los niños no encogen con el agua). El parte metereológico es fundamental para que te equipes correctamente, así podréis ir bien protegidos y no os encontraréis imprevistos.
- Revisad bien vuestro equipo. Aseguraos de que todo está como tiene que estar (botas, mochilas, materiales... y lo que se os ocurra). Evitaréis sorpresas desagradables.
- El recorrido. Estudiadlo con pelos y señales antes de salir de casa. Consultad blogs, guías, mapas, planos... ¡al vecino del quinto! Lo que sea... pero conoced el sitio donde vais antes de hacer la travesía. Evitaréis sorpresas y problemas.
- El móvil. Aseguraos de que está cargado al cien por cien. En la montaña no hay cobertura, pero en caso de emergencia podréis llamar al 112.
- Avisad a algún conocido del recorrido que tenéis pensado hacer, de a qué hora vais a salir y a qué hora tenéis previsto volver. Así, si pasa algo y no podéis avisar, habrá quien lo pueda hacer en vuestro lugar. Eso sí, no seáis malos y tan pronto como hayáis vuelto a la civilización, llamadle, o le daréis el susto de su vida.
La mochila de avituallamiento.
- Ropa. Pensad que hay que ir con lo siguiente: una camiseta de manga corta, una de manga larga, un polar y un chubasquero. Esto es imprescindible. Luego podéis ampliar dependiendo de la época del año, pero incluso con buen tiempo es obligatorio ir con todo esto. Os permitirá iros tapando o destapando según las circunstancias.
- Comida. A parte de la comida que llevéis para pasar el día o el rato (depende de la excursión que tengáis planeada) llevad chocolate, frutos secos... cualquier cosa que ocupe poco y sea muy, muy calórica y podáis dividir con facilidad. Lo ideal sería que llevaseis una reserva para veinticuatro horas y que podáis racionar en caso de extrema necesidad (que aguantaseis un par de días pasando hambre sin moriros, vaya). Vale todo tipo de guarrerías... que a los nenes les encantan.
- Agua. Llevad siempre agua, mucha agua. Llevad cantimploras que podáis rellenar. La mayoría de travesías discurren al lado de un río o van a parar a algún sitio donde hay agua. Si lleváis una cantimplora, podréis rellenarla (ojo, mucha cautela según donde lo hagáis, ya que si es una zona donde hay muchos animales el agua puede estar contaminada por las heces). Rellenad las cantimploras siempre en sitios donde el agua esté en movimiento.
- Plano y brújula. Imprescindible. Llevad un muy buen plano de la zona en el que salgan detallados hasta los charcos del chuviasco de ayer, por favor. Y una brújula por si os perdéis podáis coger referencias. Un plano bueno cuesta entre diez y quince euros... y con él podréis hacer infinidad de excursiones en la misma zona. Vale la pena con creces la inversión.
- Si tienes un bebé alimentado con L.A. Lleva agua y leche para dos días... venden unos dosificadores muy chulos para los polvos y te quitarás de encima muchas angustias.... añadirás peso, pero la tranquilidad que tendrás lo compensa. Si tienes un bebé alimentado con L.M. no te has de preocupar, ya que lo llevas encima (otra ventaja más de la lactancia materna).
- Llevad bolsas para recoger la basura que generéis. Sí, todos generamos basura. El papel de plata de los bocatas, si sois fumadores la colilla del cigarrito, las latas de bebida que subamos... no seáis marranos. Llevad una bolsa e id metiendo todos los desechos que generéis. Y si fumáis, ¡no se os ocurra meter la colilla debajo de una piedra! pensad que eso tarda más de cien años en desaparecer.
La mochila del bebé.
Al bichejo de turno en cuestión lo tendréis que llevar a cuestas, así que ponemos también recomendaciones para su bienestar.
- Asegúrate de que no le da el sol en la cabeza. Ponle una gorra, agenciate un toldito... y ponle crema solar. En la montaña el sol pega más.
- Vigila el tipo de mochila. Si tienes una buena mochila (el niño va "sentado" y la tela de abajo llega hasta ambas rodillas) puedes olvidarte de tiempos. En caso contrario (lo que se conoce vulgarmente como una colgona) recuerda que deberás parar un rato largo cada dos horas para no perjudicar al bebé.
- Comprueba que vais cómodos. En alta montaña una travesía cortita pueden ser dos horas de ida y una y media de vuelta... es mucho rato para ir con una mochila que te aprieta, tira o incomoda... aseguraos de que vais cómodos. Y si tenéis dudas, consultad aquí y os informarán la mar de bien, sobretodo porque la persona con la que hablaréis prueba personalmente sus portabebés.
En la montaña.
Una vez ya estéis allí, también tenéis que tener en cuenta lo siguiente:
- Controlad el camino. Suelen estar marcados con hitos (montañitas de roca hechas por la gente) o estacas. Has de ver el siguiente hito desde el que estás, así que si no lo ves, no te arriesgues.
- Procurad no salir del camino. No pasa nada por salir del camino, si conocéis la zona o vais con un buen plano que sabéis interpretar. Si no es el caso, no os arriesguéis. Os estáis jugando el pasar la noche al aire libre.
- Recoged toda la basura que generéis. Sé que es repetitivo, pero ¿os gusta ir a un sitio que está sucio? En la montaña no hay barrenderos ni basureros. Por favor, llevaros toda la porquería que generéis.
- No capturéis animales. Está muy bien coger un bicho para mirarlo, pero liberadlo en seguida. Si os lo lleváis, cambiaréis su habitat y lo más probable es que muera. Coged los bichos para mirarlos, pero liberadlos una vez hayáis acabado.
- No cojáis plantas. Por la misma razón. Las plantas de alta montaña no lucirán en vuestro balcón, ya que necesitan otro clima. Y esas flores tan bonitas, en media hora estarán chuchurrías. Mirad las plantas y estudiádlas, pero no las cortéis u os las llevéis.
- No cojáis tampoco rocas o piedras. Un sitio es bonito porque tiene unas determinadas rocas o muchas piedras. Si todo el que pasa coge una, al final no habrá ninguna que admirar. Dejad las cosas como están, y de recuerdo llevaros una foto al lado de esa piedra tan chula.
- Acostumbraros a ser silenciosos. En la montaña viven muchos animales y con el ruido se pueden asustar. Tenéis que tener presente que sois invitados en sus casas. Sed muy escrupulosos, sobretodo, con las zonas de arbustos, ya que suelen ser zonas de cría y, en caso de que la madre se asuste, os podría atacar para defender a su prole.
Saludos excursionistas.
miércoles, 13 de febrero de 2013
¡Quieto en la silla!
Una de las cosas que más nos impiden salir de casa con nuestros niños es salir a un restaurante y que no se queden sentados ni un minuto.
Vamos a comer fuera 2. Estar sentado.
Veamos, este es un punto un tanto delicado. ya que nosotros no somos nadie para decir como han de comer tus hijos.
Pero si quieres damos unos consejos.
Olvídate de que tu hijo esté toda la comida entera sentado.
Los adultos molamos muchos... podemos estar cantidad de tiempo sentados (comidas, café, postres, copitas...), pero los niños necesitan moviento... así que busca un sitio donde los niños puedan estar correteando mientras tú haces una explendida sobremesa.
Lleva juguetes sencillos.
Lleva lápices y un libro para colorear o para enganchar pegatinas (o gomets que es como se llaman ahora). Tendrás a unos críos entretenidos hasta que sirvan la comida.
Asegúrate de que el restaurante es apropiado.
Busca un sitio para ir donde haya jardín o zona para niños para que puedan ir una vez se haya acabado la comida. Si un niño te aguanta toda una comida entera en la silla sin moverse... ¡ya es todo un triunfo con mayúsculas! no esperes más.
Sé realista con tus hijos.
Si tus hijos comen correteando de arriba a abajo, no pretendas que ese día estén quietecitos en la silla... no están acostumbrados a eso.
Si pretendes que un crío que esté para arriba y para abajo cuando suele comer esté sentado todo ese rato en una silla lo pasaréis mal. Vosotros y él.
Enséñale a estar sentado mientras come en casa y así podréis disfrutar de vuestras salidas a cualquier sitio. La calma durará el rato que esté sentado, pero comeréis bien y él lo pasará bien.
Saludos excursionistas.
Vamos a comer fuera 2. Estar sentado.
Veamos, este es un punto un tanto delicado. ya que nosotros no somos nadie para decir como han de comer tus hijos.
Pero si quieres damos unos consejos.
Olvídate de que tu hijo esté toda la comida entera sentado.
Los adultos molamos muchos... podemos estar cantidad de tiempo sentados (comidas, café, postres, copitas...), pero los niños necesitan moviento... así que busca un sitio donde los niños puedan estar correteando mientras tú haces una explendida sobremesa.
Lleva juguetes sencillos.
Lleva lápices y un libro para colorear o para enganchar pegatinas (o gomets que es como se llaman ahora). Tendrás a unos críos entretenidos hasta que sirvan la comida.
Asegúrate de que el restaurante es apropiado.
Busca un sitio para ir donde haya jardín o zona para niños para que puedan ir una vez se haya acabado la comida. Si un niño te aguanta toda una comida entera en la silla sin moverse... ¡ya es todo un triunfo con mayúsculas! no esperes más.
Sé realista con tus hijos.
Si tus hijos comen correteando de arriba a abajo, no pretendas que ese día estén quietecitos en la silla... no están acostumbrados a eso.
Si pretendes que un crío que esté para arriba y para abajo cuando suele comer esté sentado todo ese rato en una silla lo pasaréis mal. Vosotros y él.
Enséñale a estar sentado mientras come en casa y así podréis disfrutar de vuestras salidas a cualquier sitio. La calma durará el rato que esté sentado, pero comeréis bien y él lo pasará bien.
Saludos excursionistas.
Anticiparse a salir de casa.
Estar comiendo en un restaurante con un niño pequeño puede ser motivo de muchas tensiones. Por lo que iremos dando varios trucos para poder ir a cualquier sitio y que tus niños lo pasen estupendamente bien y vosotros estéis relajados.
Vamos a comer fuera I. Anticípate.
Una de las cosas que más agradece Nene es que le expliquemos donde vamos a ir y qué se espera de él.
Cuando salimos al campo directamente le decimos que, menos comer plantas y tierra, tiene vía libre para lo que le dé la gana.
Pero cuando vamos a un restaurante le explicamos que esperamos que esté sentado, no hable gritando y que haga caso cuando le pedimos algo.
No funciona siempre (los niños, por suerte, no tienen un botón de "obedecer"), pero el hecho de que él sepa a donde va y qué se espera de él, ayuda y mucho. Incluso ahora empieza a salir de él el comportanse dependiendo de donde vayamos.
Seguiremos con más truquitos para salir de casa pronto.
Saludos excursionistas.
Vamos a comer fuera I. Anticípate.
Una de las cosas que más agradece Nene es que le expliquemos donde vamos a ir y qué se espera de él.
Cuando salimos al campo directamente le decimos que, menos comer plantas y tierra, tiene vía libre para lo que le dé la gana.
Pero cuando vamos a un restaurante le explicamos que esperamos que esté sentado, no hable gritando y que haga caso cuando le pedimos algo.
No funciona siempre (los niños, por suerte, no tienen un botón de "obedecer"), pero el hecho de que él sepa a donde va y qué se espera de él, ayuda y mucho. Incluso ahora empieza a salir de él el comportanse dependiendo de donde vayamos.
Seguiremos con más truquitos para salir de casa pronto.
Saludos excursionistas.
lunes, 11 de febrero de 2013
A todas partes con mi bebé
¿Te gusta la montaña? ¿Y no vas porque tienes un bebé e ir con el cochecito es imposible además de un engorro?
Necesitas un portabebés. Definitivamente. Sin lugar a dudas.
Por norma general, a los bebés les encanta que los porteen. Además, se duermen con el bamboleo que se genera al caminar. Y hay una cosa que nos encanta: mientras porteas puedes darle besitos, olerle... mmmmm... todo un mundo de sensaciones con tu bebé.
A nosotros nos gusta portear. Puedes ir a cualquier sitio. Es cómodo para moverte por la ciudad y te olvidas de escaleras y obstáculos.
Además, existen cantidad de opciones: mochilas, fulares, bandoleras... todo un universo de telas, texturas y tejidos... son bonitos y ¡hasta se pueden combinar con la ropa que llevas!
Existe todo un mundo y te invitamos a conocerlo. Practicidad y comodidad aunados.
Saludos excursionistas.
Necesitas un portabebés. Definitivamente. Sin lugar a dudas.
Por norma general, a los bebés les encanta que los porteen. Además, se duermen con el bamboleo que se genera al caminar. Y hay una cosa que nos encanta: mientras porteas puedes darle besitos, olerle... mmmmm... todo un mundo de sensaciones con tu bebé.
A nosotros nos gusta portear. Puedes ir a cualquier sitio. Es cómodo para moverte por la ciudad y te olvidas de escaleras y obstáculos.
Además, existen cantidad de opciones: mochilas, fulares, bandoleras... todo un universo de telas, texturas y tejidos... son bonitos y ¡hasta se pueden combinar con la ropa que llevas!
Existe todo un mundo y te invitamos a conocerlo. Practicidad y comodidad aunados.
Saludos excursionistas.
Mochila de explorador
Nene tiene una curiosidad insaciable.
Cada vez que salíamos al monte nos preguntaba qué era esto, qué era aquello... y luego seguía y seguía preguntando lo mismo durante varios días.
Como todo lo mira, lo toca, pregunta y repregunta, al final hemos optado por montarle un equipo de exploración para que no nos lleve locos.
¿En qué consiste? Muy fácil. Hemos cogido una mochila que está reservada para las excursiones. En ella hemos guardado:
Para su santo le compramos una brújula...
Saludos excursionistas.
Cada vez que salíamos al monte nos preguntaba qué era esto, qué era aquello... y luego seguía y seguía preguntando lo mismo durante varios días.
Como todo lo mira, lo toca, pregunta y repregunta, al final hemos optado por montarle un equipo de exploración para que no nos lleve locos.
¿En qué consiste? Muy fácil. Hemos cogido una mochila que está reservada para las excursiones. En ella hemos guardado:
- Lápices de colores y una libreta para poder dibujar y apuntar cualquier cosa que nos llame la atención.
- Unos prismáticos (en cualquier chino podéis encontrar unos muy baratitos).
- Pañuelos de papel.
- Algo de comer (mandarinas, galletas...)
- Agua.
- Bolsas de plástico para poder recolectar hojas (y luego escaneárlas para colgarlas en el Diario de Naturaleza).
Para su santo le compramos una brújula...
Saludos excursionistas.
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